Hace unos días, miembros de la comunidad educativa, recibíamos una maravillosa nota escrita por Delia Provinciali, Secretaria de Educación del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, y descubrí en ella la oportunidad para que docentes, directivos, padres, colaboradores y alumnos encuentren aquí el espacio para visibilizar la realidad de enseñar y aprender en estos días.
Así que les comparto algunos fragmentos resumidos y reestructurados de lo que nos invitaban a leer a los adultos:
“El aislamiento obligatorio puso a la escuela en suspenso, no así al vínculo pedagógico entre docentes y estudiantes. Y como debemos permanecer en casa, ese vínculo se extendió a las familias; y en nuestro auxilio, la escuela presencial se convirtió en una escuela remota mediada por las tecnologías y sus más variados dispositivos; y para algunos de nuestros estudiantes, persistimos con la tecnología clásica de material en papel, sean fotocopias generadas en las propias escuelas o el material producido por el Ministerio de Educación de la Nación.” A lo que me permito agregar que muchos padres y madres auxiliadores han puesto a disposición su tiempo, impresoras, papeles y tintas para facilitar material impreso a los niños que no tenían cómo obtenerlo. Recordemos además que, en el comienzo del aislamiento social y obligatorio, locales comerciales donde realizaban impresiones o fotocopias, habían cerrado sus puertas. El panorama no se presentaba sencillo y para todos, todo era nuevo y experimental. La educación se planteaba con incertidumbres, desigualdades, algo de resistencia (como siempre que se presenta algo nuevo y desconocido) pero con el potencial del desarrollo de nuevas herramientas que, en definitiva, nos estaba brindando nuevas posibilidades.
Así era expresado por el Ministerio: “…hoy, el sistema educativo, a través de los docentes, llega a hogares donde muchas familias, además del aislamiento, viven la angustia económica, social y laboral. Por eso, este tiempo requiere de la responsabilidad de toda la comunidad educativa de no esquivar los problemas que la situación suscita y, sobre todo, de un pensamiento colectivo para acercar y tejer otras voces que permitan producir otras ideas y hacer visible otras acciones que muchas veces no son reconocidas.”
De esta forma se hacía una mención especial a las familias que acompañarían, más que nunca el proceso educativo. Tendrían la difícil tarea de ser “comunicadores” de los preciados educadores (¡cuánta responsabilidad!). Pidiendo “amorosidad”a la familia para “que estimulen la realización de las propuestas que envían los docentes, ordenando un tiempo y un espacio para su realización y quizá, si además pueden, aprender juntos incorporando una pregunta o aportando la experiencia acumulada en su vida…” Me detengo a pensar en lo acertado de la palabra “amorosidad”. ¿Qué sino a partir del amor, del afecto, de la empatía, de la paciencia y de la dedicación podría generar aprendizaje? Nada. Nada construye aprendizaje como esos ingredientes que constituyen la esencia de la docencia. Ahora se nos estaba pidiendo a las familias como elemento primordial en la tarea que estábamos emprendiendo. Las seños, profes, dires y teachers debían instruirnos para poder transmitir su dedicada profesión y sus contenidos curriculares.
Continuaba la nota:”…ese aprendizaje tendrá la fuerza del afecto y de la construcción colectiva que, estamos seguros, dejará marcas imborrables, como tantas que cada uno de nosotros tenemos en nuestra historia personal. Y estaremos así reconstruyendo, aun en la distancia, la alianza necesaria entre familia y escuela, esa que es imprescindible cuando hablamos de la educación de niños, niñas y jóvenes, sus hijas e hijos, nuestros estudiantes.” Y aquí me pregunto: ¿qué diremos en unos años de este momento histórico?, ¿cómo contaremos la historia a los que vendrán?, ¿qué aprendimos?. ¿Acaso revalorizamos una figura en el aula que, como trabajo de hormiguita, nos estaba pasando desapercibida?
Transcribo mi párrafo preferido: “A los niños, niñas, jóvenes y adultos estudiantes les pedimos que sean tenaces, persistentes en el aprendizaje que sus docentes les proponen, porque ellos, todos, apuestan a garantizarles el derecho a la mejor educación posible; y en estas circunstancias, vale la pena reconocerles el enorme esfuerzo de estar aprendiendo a usar todas las variedades de los soportes tecnológicos, al mismo tiempo que enseñan, preocupados porque el vínculo pedagógico persista aún a la distancia, porque cada uno de ustedes, con sus singularidades y estilos de aprender, representan los sentidos que impulsaron su elección de ser educadores.” La Sra. secretaria presenta al docente aprendiendo, al docente preocupado por el motivo que los llevó a ejercer la docencia: los alumnos, nuestros hijos. Me emociona de sólo pensar en ese docente adaptando todo su saber y todo lo que no sabía y se esforzó por aprender, para “formar” a nuestros hijos. Estos niños, niñas, jóvenes y muchos de los adultos estudiantes, que despliegan saberes tecnológicos que están encriptados en sus genes y utilizan cualquier herramienta tecnológica que se les coloca enfrente, reciben una formación sin precedentes, que no está dada por el contexto áulico, sino por la tarea ejemplificadora de sus educadores en tiempos exigentes y difíciles.
Cito textual: “…es en la educación en donde adquirirán las mejores herramientas intelectuales, afectivas y sociales para ser ciudadanos críticos capaces de llevar adelante su proyecto personal y social, más allá de las condiciones socioeconómicas y culturales que hoy les toca atravesar.” El Ministerio finaliza la nota agradeciendo a todos quienes integran la comunidad educativa y enfatizando en que “educar consiste[…]en torcer un rumbo, salir hacia adelante, en fin, crecer, y por eso todos nos animamos a[…]hacer una jugada distinta, para sostener la continuidad del vínculo pedagógico que da cuenta de un mañana, de un futuro esperanzador. Cuando llegue el tiempo de abrir las escuelas, estamos convencidos de que habremos aprendido otras estrategias y otros modos de enriquecer la propuesta educativa para construir, entre todos, la escuela que soñamos.”
Desde este medio pretendemos enaltecer la vocación de enseñar, aplaudir a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que han permanecido en sus hogares, desvinculados de sus entornos habituales y felicitar a todas las familias que acompañaron e impartieron cada actividad brindada a sus hijos. Es una instancia que se prolongará por un tiempo más, pero ahora es un buen momento para reconocer a todos los que no abandonan en la adversidad, a los que persisten para llegar y a aquellos que día a día construyen un futuro mejor en el peor de los escenarios. Alicia dice “presente” cuando nos toman asistencia en esta enorme aula que hoy involucra a toda la comunidad, como nunca, más que nunca. ¡Gracias a todos los que hacen posible la Educación!.
