Cada 4 de agosto se celebra, desde 1957 por disposición del Congreso, el día del panadero. La conmemoración de esta fecha tiene profundas raíces políticas y revolucionarias, pero basadas en la cultura del trabajo incansable del “obrero panadero”, denominación utilizada a finales del siglo XIX.
Desde nuestro medio queremos rendir especial homenaje a las familias de nuestro pueblo que proporcionan “el pan de cada día”. Reconocerles a través de este espacio el trabajo constante, sacrificado pero “delicioso” que dedican a nuestra sociedad. Todos ellos desde hace décadas, un par de años o algún tiempo son los que todos los días, antes del amanecer, en cada época del año, ponen en marcha las panaderías de Alicia.
Aquí, donde las panaderías son una institución dentro de la comunidad, un despertar de antojos y placeres, aromas a medialunas en la zona céntrica, a pan horneado en los alrededores de los bulevares principales y a tibios despertares, son además familias enteras, generaciones o alguno de sus miembros, que hacen de la labor, una construcción de historia, de un puñado de recuerdos de la infancia de muchos y el presente de otros, van formando parte de la familia de cada habitante, porque al sentarnos a la mesa a almorzar, al merendar, al compartir un mate con amigos, en cada fiesta familiar o al recibir Navidad, todos ellos están ahí con nosotros, en la mesa, en familia.
¡Gracias a todos nuestros queridos panaderos!




