Murió el Papa Francisco

La muerte del Papa Francisco deja la “Sede Vacante”, que es el periodo durante el que está vacía la sede del obispo de Roma. 

Este tiempo está reglamentado para que no haya dudas sobre quién es la cabeza de la Iglesia, quien debe tomar las decisiones sobre los funerales, el entierro y la convocatoria del cónclave. Este hombre es el cardenal camarlengo, Monseñor Kevin Farrell.

El proceso se inicia cuando el director de Sanidad e Higiene del Estado Ciudad del Vaticano, el doctor Andrea Arcangeli, constata la muerte y declara la causa que la ha provocado. 

A partir de ese momento, las 7.30 de hoy en Roma, el irlandés Farrell ha empezado a planificar todo lo que está establecido en el Libro que guía los funerales papales y que Francisco publicó el 29 de abril de 2024. 

En él se establecen normas de un perfil mucho más bajo de los anteriores papados, incluyendo que la sepultura estará fuera de los muros vaticanos.

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Esta tarde, cuando se proceda a la comprobación de la muerte del Sumo Pontífice, el cadáver será revestido de rojo, color del luto papal. 

También está previsto que los restos mortales sean depuestos en un ataúd de madera y de zinc. Se quedará en la capilla probablemente hasta mañana, cuando sean llevados a San Pedro para el velatorio. 

Allí serán expuestos cerca del sepulcro de San Pedro, en el ataúd y no en un catafalco, como ocurrió con San Juan Pablo II y de Benedicto XVI. 

 Las autoridades del Vaticano están en conversaciones con el Gobierno italiano para no abrir la capilla ardiente antes de que se haya activado el dispositivo de seguridad, pues se esperan cientos de miles de peregrinos estos días en la Ciudad Eterna. 

El funeral se celebrará en la plaza de San Pedro. Presidirá la ceremonia el cardenal decano Giovanni Battista Re, quien después de la misa acompañará los restos a la basílica de Santa María la Mayor, donde está su tumba.

Estamos a la espera de la primera decisión relevante del Cardenal Farrell, que es decidir la fecha del funeral del Papa, seguramente el próximo viernes o el sábado.Para la celebración del cónclave deben pasar un mínimo de 15 días para que los cardenales electores que viven en países más lejanos tengan tiempo de llegar a Roma, en el caso de Argentina tienen derecho a voto el arzobispo de Córdoba, Ángel Sixto Rossi, Víctor “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina y Mario Aurelio Poli, quien fue arzobispo de Buenos Aires y quien sucedió a Jorge Bergoglio al frente de la Iglesia argentina cuando Francisco fue electo Papa.

Todo esto sucederá, pero no será antes de 20 días, momento en el que seguramente habrá humo blanco en la chimenea de la Capilla Sixtina.

El papa Francisco sorprendió a los fieles en la plaza San Pedro al participar en la misa del Domingo de Ramos. El pontífice, que llegó en silla de ruedas y sin las cánulas de oxígeno que había utilizado en ocasiones anteriores, saludó a los presentes desde el altar principal.

“Buen Domingo de Ramos, buena Semana Santa”, expresó Francisco, quien se detuvo a saludar al cardenal argentino Leonardo Sandri, delegado para presidir la ceremonia.

Esta aparición marcó su tercera intervención pública tras haber estado 38 días internado a causa de una neumonía bilateral. Desde que recibió el alta médica el 23 de marzo, Francisco intentó retomar gradualmente su actividad, participando también en el Jubileo de los Enfermos el pasado 6 de abril. Sin embargo, no logró sobreponerse del todo.

Al finalizar la misa, el Papa recorrió la plaza para saludar a monjas y niños que celebraban su recuperación.

Durante el rezo del Ángelus, el sumo pontífice hizo un llamado a mantener la fe en tiempos de sufrimiento: “Frente a los dolores físicos y morales, no caigamos en la desesperación ni nos encerremos en la amargura. Como Jesús, sintámonos envueltos por el abrazo providente y misericordioso del Padre”.

Finalmente, agradeció las muestras de apoyo recibidas: “En este momento de debilidad física, sus oraciones me ayudan a sentir la cercanía y la compasión de Dios. Yo también rezo por ustedes, en especial por aquellos que sufren a causa de guerras, pobreza o catástrofes naturales”.