El incremento se daría a partir del cronograma de descongelamiento previsto para el impuesto a los combustibles y al dióxido de carbono (IDC).
La incidencia de este gravamen podría recaer en un nuevo aumento en surtidores tanto en marzo, abril y mayo. De esta manera, el precio podría aumentar entre un 4% para la nafta y 3% para el gasoil. Si se suma el avance del dólar oficial podría sumar un 2% adicional.
Estos impuestos habían sido congelados en julio de 2021 por la administración de Alberto Fernández. Ambos tributos debían actualizarse en base a la inflación. Es por esta razón que se decidió, en primera instancia, aplicar los aumentos correspondientes a 2021 y 2022 que, sumado al incremento de biocombustibles, arrojó una suba del 6% promedio las principales petroleras del país.
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