La violencia callejera ensombrece las protestas por la muerte de George Floyd, en su mayoría pacíficas, en 75 ciudades del país. Trump desplegará las tropas si no cesan las protestas.

La muerte de Floyd y la aparición de un vídeo grabado por una testigo ocular que recogía todo el episodio -«no puedo respirar», «me vas a matar», se escucha decir a Floyd, que se desvanece sin que el agente deje de ahogarlo, con su rodilla sobre el cuello- han desatado una ola de protestas contra un abuso de autoridad que parece no desaparecer. La contestación al racismo estructural y a los abusos policiales que vive el país ha sido oscurecido por la violencia que ha acompañado a las protestas.
En Minneapolis, la ciudad de Minnesota donde ocurrió la última tragedia, la situación estuvo bajo control en la madrugada de ayer, después de cuatro noches de caos y destrucción. El gobernador del estado, Tim Walz, había llamado a todos los miembros de la Guardia Nacional del Estado, y las calles de la ciudad se inundaron de agentes del orden. Hubo enfrentamientos con los agentes, y destrozos, pero la policía actuó con mayor determinación e impuso el toque de queda a partir de las ocho de la tarde, como lo habían decretado las autoridades. Se realizaron arrestos, se lanzaron gases lacrimógenos y para la medianoche la mayor parte de las calles de la ciudad estaban vacías.
La posibilidad del despliegue del Ejército en la ciudad fue ofrecido por el presidente, Donald Trump. En tanto, el Pentágono, tiene unidades de policía militar en alerta por si es necesario su envío.
La relativa calma de Mineápolis, donde durante la semana han ardido decenas de edificios y se han extendido los saqueos, contrastó con el aumento de la violencia en el resto del país.
Fuente: abc.es