Hay dos detenidos por el asesinato del joven de 22 años que estaba desaparecido
Desde el sábado 23 de mayo, Miguel Alexander Martínez (22), estaba desaparecido y era buscado por las autoridades y la familia. Desde hacía una semana la División Investigaciones y Protección de las Personas estaba tras el rastro.

La pareja del joven, en diálogo con medios de comunicación, señaló que ese día habían ido a la casa de la madre de Martínez, y que el muchacho había salido al centro de Villa María con el primo y el hermano, y que, desde allí, no había regresado. También comentó que era “normal” que el joven se ausentara una o más noches, y contó que tiene “problemas con la droga y el alcohol”. La madre radicó la denuncia.
El miércoles 27 se intensificó la búsqueda, realizando rastrillajes en la zona rural entre Arroyo Algodón y Villa María, con la participación de 15 bomberos voluntarios, policías y perros rastreadores.
Avanzada la investigación, comenzaron a sospechar de Joaquín Munarriz, un joven de 20 años. En su declaración indagatoria como testigo entró en contradicciones, lo que llevó a la fiscal del Segundo Turno, Villa María, Juliana Companys, a imputarlo por falso testimonio en relación a la desaparición de Martínez. Lo que llevó a la fiscal a peritar el teléfono celular del imputado.
Luego de un minucioso análisis de algunos teléfonos celulares, las pistas llevaron hasta un campo emplazado en la zona rural de Arroyo Algodón. Los efectivos, bomberos de la Policía, Bomberos Voluntarios de Villa María y de Arroyo Algodón realizaron un rastrillaje en el sector y el viernes cerca de las 21.30 hallaron el cadáver de Martínez semienterrado en un campo, propiedad del mismo Munarriz. El cuerpo estaba semienterrado y, por ahora, no trascendió si presentaba disparos o si fue asesinado de otra forma. Para conocer la causa eficiente de la muerte, la fiscal deberá aguardar el resultado de la autopsia, demorada por el avanzado estado de descomposición, por lo que se especula que fue el mismo día en que desapareció y que habría recibido violentos golpes.
Los dos detenidos, Joaquín Munarriz Gianoni y Eliézer Tomas Cánova (empleado de la familia Munarriz Giaconi) quedaron imputados por homicidio calificado por alevosía. Son jóvenes de 20 años, jugadores de rugby y pertenecen a familias reconocidas de la zona. Se los acusa de dar muerte a Miguel Martínez. Según trascendió lo habrían asesinado a modo de escarmiento por considerarlo supuesto autor de algunos ilícitos de los que habrían resultado damnificados allegados de los ahora criminales.
